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Gestión de cambios con CMDB – Parte 1

Articulo de power-itil en CMDB | ISO / IEC 20000 | ITIL

En los despligues TI de cierta complejidad, no es aconsejable realizar un cambio en un recurso IP sin saber antes cómo afectará al entorno, y ello obliga a conocer todos los elementos que lo forman y sus interdependencias. Esto es justo lo que aportan las bases de datos de gestión de configuración o CMDB (Configuration-Management Database).

Hoy, lo único constante es el cambio. Y los responsables de TI lo saben mejor que nadie, como los estragos que ese cambio constante provoca en un entorno tecnológico medianamente complejo. De hecho, IDC y Gartner estiman que del 70 al 80% de los problemas relacionados con las TI son directamente atribuibles a los cambios realizados en la infraestructura y los diversos sistemas. Y sólo en lo que se refiere a los servidores, los cambios efectuados mensualmente en una gran corporación pueden ser miles. La pesadilla es aún mayor cuando los centros de datos empiezan a abrirse a las nuevas tendencias tecnológicas. No hay otra vía, pues, que gestionar eficientemente todo ese mundo cambiante.
Para conseguir una buena gestión de los cambios es necesario automatizar los procesos. La automatización de los procesos de negocio TI ayuda a reducir el número de cambios necesarios, incrementando el nivel de servicio global y ayudando a que dichos cambios consigan dar sus frutos más rápidamente. La idea es sencilla de comprender, tanto como difícil de llevar a la práctica, por cuanto, pese a que en la actualidad muchas herramientas comerciales aportan algún nivel de automatización, todavía no se dispone de soluciones que permitan automatizar el proceso de gestión de cambios en su totalidad. No obstante, las grandes firmas de este mercado, como BMC, CA, HP, IBM o Symantec, trabajan con este objetivo, integrando en sus líneas de productos las tecnologías necesarias, muchas veces conseguidas mediante adquisiciones.
Pero, antes de elegir un producto de gestión de cambios, hay que analizar los procesos reales para asegurarse de que sean tan eficientes, gestionables y auditables como sea posible. Es decir, es necesario comprender muy bien lo que se pretende conseguir y ponerlo en el contexto correcto. Para ello, es aconsejable seguir las best practices definidas en la internacional ITIL (IT Infrastructure Library). ITIL ofrece best practices en seis procesos de negocio TI (gestión de configuración, incidentes, problemas, cambios, service/help desk y versiones) a fin de conseguir eficiencias operacionales. Un proceso de gestión de cambios verdaderamente automatizado incluye elementos de cada uno de los seis citados. Por ejemplo, no se puede hacer un cambio sin primero saber cómo afectará al entorno, y esto obliga a conocer todos los elementos que lo forman y sus interdependencias. Y en este punto, ITIL especifica el uso de una base de datos de gestión de la configuración o CMDB (Configuration-Management Database).
Similarmente, muchos cambios están diseñados para solucionar problemas en el entorno, de modo que los procesos y herramientas unidos a la gestión de problemas e incidentes o sistemas de helpdesk son clave. Y una vez aprobado un cambio, unirlo a un sistema de gestión de versiones automatizado asegura que su lanzamiento es controlado, probado y auditable. Es decir, cada best practice de ITIL proporciona funcionalidad crucial para el sistema de gestión de cambios en su totalidad.

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